Espacio que busca orientar las luchas que se dan en Venezuela a favor de una verdadera transformacion
jueves, 29 de mayo de 2014
Intercambio epistolar entre @SairmRivas, Presidenta del Centro de Estudiantes de la UCV y @GarciaArochaC, Rectora de la UCV
domingo, 25 de mayo de 2014
@SairamRivas: Trofeo de la Dictadura, segunda parte, por @Jesus_Hermoso
Mi hijo de 5 años sufre de epistemofilia como todos los chamos, pero tengo la esperanza de que cesen sus porqués entre los 8 y 10 años, como es habitual. Sairam Rivas, a sus 20, mantiene intacto ese “padecimiento” y el porqué de las cosas se le antoja infinito. Su mamá, Sandis Moreno, siempre se preocupa por verle hasta las 2 de la mañana leyendo para levantarse a las 4, arreglarse y subir a Caracas para clases. “Esa muchacha no duerme, Jesús”, me dice eventualmente. Vivir en Guatire tiene sus desventajas.
Ese deseo incontenible de Sai por saber, coincidió con una iniciativa que mi compañera Angeyeimar se había propuesto realizar para la formación de un grupo de jóvenes en la Universidad Central de Venezuela. Un circulo de estudio de filosofía y marxismo en el que Sai inmediatamente se incorporó y terminó por ser la más aplicada. Profesores de la talla de José Rafael Herrera, exdirector de la Escuela de Filosofía de la UCV, participaron con mucho entusiasmo en la actividad, que se extendió durante más de 3 meses por sábados y domingos.
Entre tanto, Sai continuaba su lucha por rescatar el Centro de Estudiantes de Trabajo Social y comenzaba a recuperar la pequeña oficina estudiantil. Esta iniciativa costó nuevas amenazas, golpes y terror desatado por el oficialismo, que terminó con el desalojo violento y por la fuerza que el grupo de malandros del gobierno ejecutó en el propio Centro de Estudiantes contra Sai y sus compañeros. Actualmente esas oficinas, dos años más tarde, siguen secuestradas por ese grupo violento sin que ninguna autoridad haya podido rescatar el espacio. Sai ha hecho su gestión desde pasillos y salones. Nada la ha detenido.
En medio de esta vorágine violenta, descubrió teoría política, historia de la filosofía, marxismo, y descubrió lo alejado que está el oficialismo de los planteamientos del Manifiesto Comunista, y lo alejado también que está el marxismo de la campaña anticomunista desatada en Venezuela. Pero no todo era estudio y formación política para Sai.
En ese año primero de gestión estudiantil se estaba preparando para representar a Venezuela en República Dominicana en un concurso de belleza internacional. Soñaba con ganarlo y poder luego entrar en el Miss Venezuela. Soñaba despierta con sus amigos y decía que cuando tocara el ciclo de preguntas en vivo, irrumpiría con un discurso que provocaría un despertar masivo de conciencia en Venezuela. Ayer, antes de escribir esto, supe que actualmente hace este juego de representación con sus compañeras de celda, y ríen en medio del encierro.
Una tarde la invitamos a tomar un café para proponerle que se incorporara a Bandera Roja. Se quedó callada unos segundos hasta que levantó la mirada hacia su amiga Génesis, quien también nos acompañaba: “¿Y tú ya estás militando?”, le increpó. Ante el silencio cómplice de su amiga, lanzó una carcajada y dijo: “Ustedes sí son bravos. No me habían dicho nada”. Modelo, estudiante, dirigente y militante, comenzaba una nueva etapa en su vida, y ya las paredes de su escuela se ensanchaban de sueños más complejos y transcendentes…
Jesús Noél Hermoso Fernández
@Jesus_Hermoso
@SairamRivas: Trofeo de la dictadura, de @Jesus_Hermoso
Hace cuatro años en 2010 nos tocó conocer a una muchachita de apenas 17 años, alumna de mi padre, Carlos Hermoso. Una flaquita morena y hermosísimamente alta y desgarbada, de esas que son Venezuela en una mujer. Vino hacia mí caminando con varios bolsos; uno inmenso con un balón de Voleibol, otro con ropa y libros y otro con su comida. Su activismo juvenil lo llevaba a cuestas. Se acercó y me increpó con timidez: ¿Tú eres el hijo del profesor Hermoso?
Aquella tarde, en el cafetín de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela, conocí a Sairam Rivas, quien me dijo: ¿Tú nos vas a ayudar a construir un movimiento estudiantil para rescatar la escuela? Eso me dijo Carlos.
Sai (como la llamamos muchos) era en ese momento parte del equipo de Voleibol de Trabajo Social, excelente estudiante y miembro en una escuela de modelaje juvenil con aspiraciones profesionales. “De Guatire para el mundo”, dice eventualmente. Quería formar un movimiento estudiantil deportivo, cultural y de rescate de su escuela, pero no sabía qué cosa era un Centro de Estudiantes. Así, luego de varios encuentros en los que tuvo muchas ideas e iniciativas propias que destacaban por encima de su atención a recomendaciones, ella misma fue dándole forma a Identidad Universitaria, plancha estudiantil con la que se lanzó a la conquista del Centro de Estudiantes más violento y temido de la UCV, dominado durante 7 años consecutivos por colectivos violentos del oficialismo que se encargaban de amedrentar, reprimir y aterrorizar a estudiantes que tuviesen la osadía de manifestar contra “la revolución”.
Llena de miedo por tantas amenazas, la fuerza con la que enfrentó durante toda la campaña ese mismo miedo, fue épica. Agresiones, empujones, golpes a los muchachos que la acompañaran, encuentros clandestinos con algunos de quienes la ayudábamos, con profesores de su escuela que la respaldaron en ese titánico proyecto, fue lo cotidiano durante más de 6 meses. Basta imaginar la experiencia en un barrio caraqueño en el que la banda de malandros que domina la “plaza” te la tiene “jurada”. Esa fue la cotidianidad de Sai durante toda la campaña. Pero esa templanza increíble en una muchachita que apenas cumplía para aquel entonces sus 18 años, derivó en la constitución de un movimiento, de mujeres principalmente, bajo el imperio de la frase que más repitió durante el proceso electoral: “Así nos maten, vamos a rescatar nuestra escuela y después a la Universidad”.
Sai ganó por primera vez las elecciones de Trabajo Social en diciembre de 2011, pero el grupo oficialista de Kevin Ávila, para entonces en la presidencia del CEETS, tomó las urnas electorales y las quemó en el momento del conteo final, golpeó a varios estudiantes e indujo por la fuerza la suspensión del proceso electoral y su aplazamiento para enero de 2012, una fecha impredecible para la participación estudiantil en una comunidad amenazada y asediada. Sairam asumió aquel reto, y conquistó el doble de votos que Kevin Ávila un 18 de enero de 2012.
El día anterior, Sai increíblemente había tenido que participar en un certamen selectivo de modelaje. Había triunfado también quedando seleccionada como representante de Venezuela ante una selección de modelos juveniles latinoamericanas. En medio de esto, todos los estudiantes de su equipo recibieron amenazas, algunas de muerte y con armas, golpes, empujones, y los propios estudiantes durante la elección fueron sometidos a terror permanente. Sai pidió que algunos ayudáramos aquella noche a sacar a los varones de la Escuela para evitar heridos, pero todos decidieron acompañarla hasta el final. Ya el triunfo se había concretado y Sai comenzaba el rescate incuestionable de la Escuela de Trabajo Social. Pero ya, para entonces, tenía una meta mayor que surgió espontáneamente de esa amarga y dura experiencia…
Jesús Noél Hermoso Fernández
@Jesus_Hermoso
jueves, 10 de abril de 2014
La Rebelión Democrática no depende de negociaciones alejadas de las aspiraciones del pueblo.
La rebelión democrática que ha tomado las calles del país, las banderas y las luchas que hoy se enarbolan no dependen de unas negociaciones que nada tienen que ver con los reclamos levantados.
sábado, 5 de abril de 2014
Testimonios en tiempos de #Dictadura en #Venezuela
José Rafael Ribas, estudiante de Derecho de la Universidad Central de Venezuela, reveló al equipo reporteril de diario La Voz, cómo fue su arremetida por parte de los paramilitares identificados con el chavismo el pasado jueves
“Me encontraba reunido con un grupo de compañeros quiénes nos dirigíamos hacia la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (Faces), ya que nos dijeron que había una compañera herida. Cuándo íbamos, en el edificio de Trabajo Social, se encontraba un grupo de personas encapuchadas quiénes me reconocieron por formar parte de la dirigencia estudiantil”.
Así inició su relato José Rafael Ribas, estudiante de Derecho de la Universidad Central de Venezuela, al detallar la atroz paliza que recibió dentro de esa casa de estudios el pasado jueves, cuando los universitarios que pretendían marchar para llamar la atención por la crisis económica que atraviesa el país y fueron reprimidos por organismos de seguridad del Estado y paramilitares vinculados con el oficialismo.
Agregó que en ese momento fue maniatado y golpeado. “Uno de mis compañeros intentó ayudarme pero no pudo, tenía como 15 personas a mi alrededor, cinco de ellos tenias tubos y me golpearon, mientras los demás me pateaban y me gritaban, ‘Ahí tienes’, sigue para que veas lo que te va a pasar”.
Amenazaron con desnudarlo
El estudiante afirma que aparte de haber sido golpeado, recibió amenazas de despojarle su ropa. “Hubo un momento en que me iban a despojar de todas mis pertenencias, uno de ellos decía ‘quítenle la ropa’, pero otro decía ‘no, vamos a seguirle dando con todo”. Y en ese momento ‘me dieron tres tubazos y uno de ellos golpeó mi ojo derecho”.
A raíz de esta paliza, José Ribas, fue traslado al Hospital Clínico Universitario de Caracas, debido a las lesiones producidas por los golpes que recibió. Ahora mismo, su ojo está en estado de recuperación, por lo que debe continuar en revisión médica. “Debo seguir en chequeo médico ya que el golpe fue bastante fuerte”, agregó.
Aún se desconoce identificación del estudiante desaparecido
Shirley Zambrano
Diario La Voz
domingo, 30 de marzo de 2014
Manifiesto Plaza de la #Resistencia Caracas, 30 de Marzo de 2014
Hoy, no tenemos duda de que estamos nuevamente, 200 años después, del lado correcto de la historia. No estamos exigiendo nada que no sea justo, ni estamos luchando contra algo que lo sea. Las muertes inútiles de más de 200 mil compatriotas en los últimos 15 años por la inseguridad, la escasez y desabastecimiento por la destrucción de nuestra producción nacional, la entrega progresiva de nuestra riqueza y soberanía a países o potencias extranjeras, la extendida y generalizada “ética” de la corrupción y el cercenamiento y coacción progresiva y generalizada de la libertad de expresión, hacen inevitable que digamos: ¡BASTA!
Pero la impunidad con la que se desarrollan y avanzan estas injusticias, hacen inevitable la #Resistencia democrática del pueblo.
Hoy, esta plaza la hemos bautizado "Plaza de la #Resistencia" para dejar constancia y entrega de nuestra disposición inquebrantable de conquistar la libertad. Llamamos a nuestros compañeros y al pueblo a convertir esta Plaza en el centro del debate, organización, expresión y participación de todos los que nos hemos decidido a luchar hasta vencer. Que vengan todos los que quieren un cambio para la libertad en Venezuela. Que vengan a luchar hasta vencer, no a convertir una lucha en instrumento de su fama, sino a luchar junto a los que queremos cambiar a este régimen por uno de justicia, libertad y progreso. A los que queremos luchar no para que lo hagan mejor los que por más de 15 años no pudieron, sino para que abramos paso a una generación que está decidida a ser libre, y a construir esa libertad.
Exigimos ante Venezuela y el Mundo la Libertad de todos los ciudadanos, políticos y estudiantes que han sido capturados injustamente por los organismos del Estado como resultado de nuestras movilizaciones, el cese de la impunidad y el desarme inmediato de los Colectivos del Terror que han actuado bajo la coordinación evidente de algunos oficiales de la Policía y la Guardia Nacional Bolivariana. Pero también exigimos que en una investigación transparente se determine la responsabilidad directa de los asesinos de cada uno de los venezolanos caídos en las protestas, y de los que han sido torturados de la manera más vil e inhumana, incluso llegando a la violación.
Pedimos al pueblo de Venezuela la organización para una lucha firme y sin descanso, que no se puede ni debe librar con desespero. Alcanzar la paz y la libertad requiere de organización y compromiso indoblegables. Convocamos desde esta plaza a organizar Asambleas Populares y lograr una salida democrática y constitucional con la participación del pueblo, que es ahora una exigencia ineludible de la historia. Romper una falsa polarización estimulada para engañar, y acabar con la aspiración mesiánica de un liderazgo único, requiere de inclusión y unidad, pero sobre todo franqueza en lo que se aspira. No se trata de la unidad de los opuestos, ni del diálogo entre los más violentos, sino de la unidad del pueblo para luchar por lo justo, y por lo que es justo para todos.
Un país cansado ya de tanto engaño, de tanta injusticia desde el gobierno arrogante y autoritario de Diosdado Cabello y Nicolás Maduro, no puede menos que acompañar nuestra lucha por un futuro digno y de respeto. Son nuestros padres, nuestras madres, nuestros hermanos, nuestra familia. Somos los hijos de los que padecen más en Venezuela. Somos el futuro de la patria; somos la moral y las luces de la República y hoy nos masacran con la impunidad de colectivos asalariados, tal como el ejército de Boves violó y masacró en defensa del imperio español hace 200 años. Lo volvemos a decir: estamos del lado correcto de la historia y hoy, otra vez, entregamos nuestra juventud y nuestra vida a cambio de soberanía, de democracia y de libertad.
Que sean miles de Plazas de la #Resistencia en todo el país. Que está no sea la única y que apenas sea el comienzo de una nueva historia de libertad.
Que vivan las Plazas de la #Resistencia.
Caracas, 30 de Marzo de 2014.
#Estudiantes:
Sairam Rivas
Presidente de Trabajo Social UCV
Eusebio Costa
Presidente del Centro de Estudiantes de la Ucsar
Abzara Gómez
Dirigente del movimiento 21 de Noviembre Upel
viernes, 28 de marzo de 2014
Del editorial de Le Monde sobre #Venezuela: "Los manifestantes se enfrentan a las milicias paramilitares del régimen"
sábado, 15 de marzo de 2014
Yo estoy con los muchachos
miércoles, 12 de marzo de 2014
Carta abierta Gabriela Ramírez de una Trabajadora Social
Según recoge la ONU en el primer artículo de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes: "A los efectos de la presente Convención, se entenderá por el término "Tortura": “ todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia…”
La tortura, según lo ya descrito, también PUEDE SER INFLIGIDA POR EL SÓLO PLACER DE HACER SUFRIR A UN SEMEJANTE, experimentando quien así lo hace, el placer sádico de los sociópatas.
Hoy como venezolana y Trabajadora Social estoy totalmente sorprendida y avergonzada, una vez más, con las declaraciones de la Defensora del Pueblo Gabriela Ramírez, de quien se dice que es Trabajadora Social. Esta vez pasaste, Gabriela, esa línea invisible pero existente que establece el ámbito de los deberes profesionales; me refiero a ese conjunto de normas y valores que nos diferencian de otras personas al señalarnos responsabilidades especiales en la Ley del Ejercicio de la Profesión del Trabajo Social.
Hoy muchos de mis colegas luego de tus declaraciones del día 08/03/2014 están indignados y por este medio le queremos decir a quien pueda interesar que rechazamos totalmente las declaraciones de la Defensora del Pueblo!
Usted ha echado por tierra los principios de nuestra carrera que muy claros están en el art 3 de la ley del ejercicio del trabajo social que dicen:
“Los principios que rigen la normativa y el ejercicio del Trabajo Social son los siguientes: el humanismo, la pluriculturalidad, la interculturalidad, la solidaridad, la participación, la igualdad, la equidad, la cooperación, la integración, la justicia, la corresponsabilidad, la probidad y la ética profesionaly los establecidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y en los tratados, pactos y convenios internacionales suscritos y ratificados por la Republica”
Muchos de tus “camaradas” han intentado cínicamente defenderte y de justificar tus declaraciones, hasta dicen que tú sólo explicabas qué era la tortura; pero nosotros, que sabemos eso de leer entre líneas y hemos estudiado el discurso, así como imaginamos que lo hiciste tú también, sabemos que no fue sólo una explicación, más bien fue una justificación y la defensa de quienes hoy dominan tu criterio y por quienes olvidaste el Código de Ética.
Aquí, algunas de tus frases dichas en esa rueda de prensa copiadas tal cual como las dijiste:
“No son protestas son focos de violencia…”
“La tortura tiene un sentido, por eso debemos ser rigurosos con el uso de los términos”
“La tortura se emplea, para obtener…se le inflige sufrimiento físico a una persona para obtener una confesión”
“Tenemos que diferenciarlo de lo que es un trato excesivo o un uso desproporcionado de la fuerza”
“Nosotros rechazamos y vamos a investigar cualquier uso desproporcionado de la fuerza física…”
Gabriela, con esa primera frase rechazas el reconocimiento del Otro dentro de la verdad y lo justo; jamás una protesta desarmada y de manos arriba seria calificada como foco de violencia en ningún otro país del mundo realmente DEMOCRATICO y con autonomía de poderes. No solo tu lectura de la realidad es sesgada, parcializada, entregada e injusta sino que además te coronas como el bufón del régimen.
Y ya que hablamos de un país democrático ¿tú justificas la tortura como procedimiento policial, como procedimiento para la obtención de testimonios? ¿dentro de los procedimientos penales esta prevista esta técnica? ¿Hay torturas buenas y torturas malas? ¿Es buena y justificable la tortura cuando se hace en defensa de la “Revolución”? Las respuestas a esas preguntas la necesitamos todos los venezolanos, todas las madres, los padres, los hermanos, los amigos, los profesores de esos jóvenes que han sido torturados “por un testimonio” y los cuales no entran en los casos de uso desproporcionado de la fuerza, es decir, no los investigarán. Tú más que nadie deberías saber cómo sufre la familia Venezolana en el caso de un familiar muerto de un tiro certero en la cabeza o torturado, humillado por la Guardia Nacional; deberías saber cómo se siente una mujer en manos de la policía o de la Guardia y que éstos la amenacen con que van a violarla; deberías imaginarte, al menos, el sufrimiento de un joven a quien le introducen el cañón de un fusil por el recto en un cuartel militar; aun cuando le des la espalda a esa realidad ella sigue existiendo y tú tienes la misión poco envidiable de justificarla cínicamente.
¡Ah! Entre otras cosas hay que aclararte que el término en este contexto es infligir (no infringir como lo pronunciaste).
La tortura, Gabriela, ni siquiera está planteada como elemento de control social en la Democracia.
Esta y muchas preguntas será muy difícil que respondas, pues no estás en condiciones de plantearte el compromiso profesional del Trabajo Social; eso de la justicia social, la justicia, la equidad, no lo leíste. Ojala nunca la dinámica de la vida te ponga al otro lado de la mesa.
Se dice que eres Trabajadora Social mas no eres mi colega, no eres nuestra colega…
.
lunes, 10 de marzo de 2014
LEE EL MANIFIESTO ESTUDIANTIL APROBADO EN LARA: JUNTA PATRIÓTICA ESTUDIANTIL Y POPULAR
Tras 34 días de conflicto, ha habido 1476 detenidos, 375 heridos, 33 torturados y 22 venezolanos muertos. Esto es producto de la agresión y el ataque de los colectivos paramilitares frente a la mirada cómplice de la Guardia Nacional.
No es que nos van a matar, nos están matando. No es que nos van a empobrecer, ya nos han empobrecido. No es que nos quieren esclavizar, es que ya están haciéndonos esclavos de este sistema político. El pueblo unido perdió el miedo.
Tenemos la obligación moral de defender nuestra dignidad, y por eso es legítima nuestra presencia en la calle. No hay duda de que los violentos están en el poder. En este sentido, ratificamos la protección ciudadana mediante las Trincheras de la Libertad en nuestros pueblos y ciudades, es necesario fortalecerlas y organizarlas. Mientras más vehemente es la represión, más nos dan la razón. Si el régimen no pide permiso para agredir a nuestras familias ni para asesinar a nuestros compañeros, nosotros no pediremos permiso para evitar la destrucción del país.
Los jóvenes definieron el destino de la República hace 200 años. En aquella época, Boves y sus hordas violaban y asesinaban al pueblo; Ribas y los jóvenes que vencieron en La Victoria inspiran nuestro más sincero amor por Venezuela. Hoy, con nuestra histórica exigencia, justa y patriótica, estamos definiendo nuevamente el destino de nuestro país. El régimen desconoce la dignidad del pueblo venezolano, por eso es nuestro legítimo derecho seguir en la lucha.
Estamos sacrificando nuestro presente, porque queremos un futuro libre para nuestro pueblo. Por eso, esta protesta representa la reserva moral de la Nación. Le han arrebatado la vida a algunos compañeros luchando por la Libertad y la Soberanía de Venezuela.
La resistencia ha obtenido victorias. Hemos logrado acabar con la polarización de la sociedad: nos hemos colocado todos juntos del lado correcto de la historia, pues estamos luchando por lo que es justo para todos. Hemos quitado el velo democrático a la dictadura, demostrando al mundo que no existe un Estado de Derecho.
Somos más fuertes que el régimen: nuestras ideas son a prueba de balas.
Seguimos exigiendo la Libertad de nuestros detenidos, la Libertad plena de los que tienen régimen de presentación, el regreso de los exiliados y justicia para los caídos. Mantenemos nuestra postura: No hay condiciones para el diálogo. El pueblo venezolano sabe que para solucionar los problemas del país, es necesario cambiar de raíz este sistema político.
Insistimos en el cambio inminente y necesario del sistema político, pues ha confiscado la Libertad y la Justicia. En la Constitución están establecidos los mecanismos para restituir el hilo constitucional, no estamos exigiendo nada desconocido. El régimen no quiere desmontar a sus grupos armados (paramilitares), no respeta los Derechos Humanos del pueblo, no quiere respetar la Libertad de expresión, no quiere hacer avanzar al país, desmejora las condiciones laborales de los trabajadores y no quiere, en definitiva, que seamos libres.
Convocamos a todos los sectores de la sociedad a marchar con nosotros en esta lucha, para devolverle la Libertad y la Soberanía a Venezuela. Convocamos a organizar la Junta Patriótica Estudiantil y Popular en todos los pueblos de Venezuela, a través de la conformación de asambleas populares como parte de la construcción de una nueva fuerza social. Para alcanzar los objetivos se requiere del esfuerzo y la integración en acción y compromiso de todos los ciudadanos. La calle no la vamos a dejar: no le obedecemos a quienes quieren colaborar con el régimen.
Le decimos a la Fuerza Armada: nosotros somos el pueblo, ustedes tienen el deber de defendernos. En Venezuela hay militares detenidos en los calabozos de los cuarteles por negarse a cumplir una orden que condiciona su ética a la Dictadura, se han negado a reprimir al pueblo en su justa protesta. Esto es muestra de que en los cuarteles hay militares institucionalistas. Asimismo, rechazamos cualquier injerencia extranjera dentro de nuestras instituciones y, especialmente, en la solución a este conflicto.
Venezolanos,
Estamos haciendo lo que nos dictan nuestros principios y valores. Este régimen tiene que salir del poder y no vamos a renunciar en nombre de nuestros caídos. La Patria nos parió para defenderla, y los héroes de esta época no la vamos a defraudar. El pueblo está cansado de los políticos que han traficado con su esperanza, y nosotros hacemos justicia con nuestra protesta: la Libertad ha purificado a nuestra sociedad desnudando a los decadentes, colocándolos al descubierto. Aquí sabemos quiénes son los que están con el pueblo y quiénes no. Los problemas no tienen color político, hay que seguir en la calle, pues necesario es vencer.
Agenda Nacional de lucha:
Apoyar la lucha del día del médico, el 10 de marzo, haciéndonos eco de sus reivindicaciones por la crisis de la salud venezolana, en todo el país.
El día de la bandera, el 12 de marzo, frente a la bandera de la impunidad icemos la bandera de la Justicia: la de Venezuela. MARCHAMOS TODOS A LA FISCALÍA
Libertad o nada.
Barquisimeto, 09 de marzo de 20014
miércoles, 4 de diciembre de 2013
La soledad de América Latina Gabriel García Márquez Discurso de aceptación del Premio Nobel 1982
Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.Este libro breve y fascinante, en el cual ya se vislumbran los gérmenes de nuestras novelas de hoy, no es ni mucho menos el testimonios más asombroso de nuestra realidad de aquellos tiempos. Los Cronistas de Indias nos legaron otros incontables. Eldorado, nuestro país ilusorio tan codiciado, figuró en mapas numerosos durante largos años, cambiando de lugar y de forma según la fantasía de los cartógrafos. En busca de la fuente de la Eterna Juventud, el mítico Alvar Núñez Cabeza de Vaca exploró durante ocho años el norte de México, en una expedición venática cuyos miembros se comieron unos a otros y sólo llegaron cinco de los 600 que la emprendieron. Uno de los tantos misterios que nunca fueron descifrados, es el de las once mil mulas cargadas con cien libras de oro cada una, que un día salieron del Cuzco para pagar el rescate de Atahualpa y nunca llegaron a su destino. Más tarde, durante la colonia, se vendían en Cartagena de Indias unas gallinas criadas en tierras de aluvión, en cuyas mollejas se encontraban piedrecitas de oro. Este delirio áureo de nuestros fundadores nos persiguió hasta hace poco tiempo. Apenas en el siglo pasado la misión alemana de estudiar la construcción de un ferrocarril interoceánico en el istmo de Panamá, concluyó que el proyecto era viable con la condición de que los rieles no se hicieran de hierro, que era un metal escaso en la región, sino que se hicieran de oro. La independencia del dominio español no nos puso a salvo de la demencia. El general Antonio López de Santana, que fue tres veces dictador de México, hizo enterrar con funerales magníficos la pierna derecha que había perdido en la llamada Guerra de los Pasteles. El general García Moreno gobernó al Ecuador durante 16 años como un monarca absoluto, y su cadáver fue velado con su uniforme de gala y su coraza de condecoraciones sentado en la silla presidencial. El general Maximiliano Hernández Martínez, el déspota teósofo de El Salvador que hizo exterminar en una matanza bárbara a 30 mil campesinos, había inventado un péndulo para averiguar si los alimentos estaban envenenados, e hizo cubrir con papel rojo el alumbrado público para combatir una epidemia de escarlatina. El monumento al general Francisco Morazán, erigido en la plaza mayor de Tegucigalpa, es en realidad una estatua del mariscal Ney comprada en París en un depósito de esculturas usadas. Hace once años, uno de los poetas insignes de nuestro tiempo, el chileno Pablo Neruda, iluminó este ámbito con su palabra. En las buenas conciencias de Europa, y a veces también en las malas, han irrumpido desde entonces con más ímpetus que nunca las noticias fantasmales de la América Latina, esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda. No hemos tenido un instante de sosiego. Un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas murió peleando solo contra todo un ejército, y dos desastres aéreos sospechosos y nunca esclarecidos segaron la vida de otro de corazón generoso, y la de un militar demócrata que había restaurado la dignidad de su pueblo. En este lapso ha habido 5 guerras y 17 golpes de estado, y surgió un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto 20 millones de niños latinoamericanos morían antes de cumplir dos años, que son más de cuantos han nacido en Europa occidental desde 1970. Los desaparecidos por motivos de la represión son casi los 120 mil, que es como si hoy no se supiera dónde están todos los habitantes de la ciudad de Upsala. Numerosas mujeres arrestadas encintas dieron a luz en cárceles argentinas, pero aún se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares. Por no querer que las cosas siguieran así han muerto cerca de 200 mil mujeres y hombres en todo el continente, y más de 100 mil perecieron en tres pequeños y voluntariosos países de la América Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en los Estados Unidos, la cifra proporcional sería de un millón 600 mil muertes violentas en cuatro años. De Chile, país de tradiciones hospitalarias, ha huido un millón de personas: el 10 por ciento de su población. El Uruguay, una nación minúscula de dos y medio millones de habitantes que se consideraba como el país más civilizado del continente, ha perdido en el destierro a uno de cada cinco ciudadanos. La guerra civil en El Salvador ha causado desde 1979 casi un refugiado cada 20 minutos. El país que se pudiera hacer con todos los exiliados y emigrados forzosos de América latina, tendría una población más numerosa que Noruega. Me atrevo a pensar que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de la Letras. Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza, del cual éste colombiano errante y nostálgico no es más que una cifra más señalada por la suerte. Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad. Pues si estas dificultades nos entorpecen a nosotros, que somos de su esencia, no es difícil entender que los talentos racionales de este lado del mundo, extasiados en la contemplación de sus propias culturas, se hayan quedado sin un método válido para interpretarnos. Es comprensible que insistan en medirnos con la misma vara con que se miden a sí mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la búsqueda de la identidad propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fue para ellos. La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios. Tal vez la Europa venerable sería más comprensiva si tratara de vernos en su propio pasado. Si recordara que Londres necesitó 300 años para construir su primera muralla y otros 300 para tener un obispo, que Roma se debatió en las tinieblas de incertidumbre durante 20 siglos antes de que un rey etrusco la implantara en la historia, y que aún en el siglo XVI los pacíficos suizos de hoy, que nos deleitan con sus quesos mansos y sus relojes impávidos, ensangrentaron a Europa con soldados de fortuna. Aún en el apogeo del Renacimiento, 12 mil lansquenetes a sueldo de los ejércitos imperiales saquearon y devastaron a Roma, y pasaron a cuchillo a ocho mil de sus habitantes. No pretendo encarnar las ilusiones de Tonio Kröger, cuyos sueños de unión entre un norte casto y un sur apasionado exaltaba Thomas Mann hace 53 años en este lugar. Pero creo que los europeos de espíritu clarificador, los que luchan también aquí por una patria grande más humana y más justa, podrían ayudarnos mejor si revisaran a fondo su manera de vernos. La solidaridad con nuestros sueños no nos haría sentir menos solos, mientras no se concrete con actos de respaldo legítimo a los pueblos que asuman la ilusión de tener una vida propia en el reparto del mundo. América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental. No obstante, los progresos de la navegación que han reducido tantas distancias entre nuestras Américas y Europa, parecen haber aumentado en cambio nuestra distancia cultural. ¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social? ¿Por qué pensar que la justicia social que los europeos de avanzada tratan de imponer en sus países no puede ser también un objetivo latinoamericano con métodos distintos en condiciones diferentes? No: la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin cuento, y no una confabulación urdida a 3 mil leguas de nuestra casa. Pero muchos dirigentes y pensadores europeos lo han creído, con el infantilismo de los abuelos que olvidaron las locuras fructíferas de su juventud, como si no fuera posible otro destino que vivir a merced de los dos grandes dueños del mundo. Este es, amigos, el tamaño de nuestra soledad. Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte. Una ventaja que aumenta y se acelera: cada año hay 74 millones más de nacimientos que de defunciones, una cantidad de vivos nuevos como para aumentar siete veces cada año la población de Nueva York. La mayoría de ellos nacen en los países con menos recursos, y entre éstos, por supuesto, los de América Latina. En cambio, los países más prósperos han logrado acumular suficiente poder de destrucción como para aniquilar cien veces no sólo a todos los seres humanos que han existido hasta hoy, sino la totalidad de los seres vivos que han pasado por este planeta de infortunios. Un día como el de hoy, mi maestro William Faullkner dijo en este lugar: "Me niego a admitir el fin del hombre". No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32 años es ahora nada más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra. Agradezco a la Academia de Letras de Suecia el que me haya distinguido con un premio que me coloca junto a muchos de quienes orientaron y enriquecieron mis años de lector y de cotidiano celebrante de ese delirio sin apelación que es el oficio de escribir. Sus nombres y sus obras se me presentan hoy como sombras tutelares, pero también como el compromiso, a menudo agobiante, que se adquiere con este honor. Un duro honor que en ellos me pareció de simple justicia, pero que en mí entiendo como una más de esas lecciones con las que suele sorprendernos el destino, y que hacen más evidente nuestra condición de juguetes de un azar indescifrable, cuya única y desoladora recompensa, suelen ser, la mayoría de las veces, la incomprensión y el olvido. Es por ello apenas natural que me interrogara, allá en ese trasfondo secreto en donde solemos trasegar con las verdades más esenciales que conforman nuestra identidad, cuál ha sido el sustento constante de mi obra, qué pudo haber llamado la atención de una manera tan comprometedora a este tribunal de árbitros tan severos. Confieso sin falsas modestias que no me ha sido fácil encontrar la razón, pero quiero creer que ha sido la misma que yo hubiera deseado. Quiero creer, amigos, que este es, una vez más, un homenaje que se rinde a la poesía. A la poesía por cuya virtud el inventario abrumador de las naves que numeró en su Iliada el viejo Homero está visitado por un viento que las empuja a navegar con su presteza intemporal y alucinada. La poesía que sostiene, en el delgado andamiaje de los tercetos del Dante, toda la fábrica densa y colosal de la Edad Media. La poesía que con tan milagrosa totalidad rescata a nuestra América en las Alturas de Machu Pichu de Pablo Neruda el grande, el más grande, y donde destilan su tristeza milenaria nuestros mejores sueños sin salida. La poesía, en fin, esa energía secreta de la vida cotidiana, que cuece los garbanzos en la cocina, y contagia el amor y repite las imágenes en los espejos. En cada línea que escribo trato siempre, con mayor o menor fortuna, de invocar los espíritus esquivos de la poesía, y trato de dejar en cada palabra el testimonio de mi devoción por sus virtudes de adivinación, y por su permanente victoria contra los sordos poderes de la muerte. El premio que acabo de recibir lo entiendo, con toda humildad, como la consoladora revelación de que mi intento no ha sido en vano. Es por eso que invito a todos ustedes a brindar por lo que un gran poeta de nuestras Américas, Luis Cardoza y Aragón, ha definido como la única prueba concreta de la existencia del hombre: la poesía. Muchas gracias. Gabriel García Márquez () |









