Mostrando entradas con la etiqueta Asambleas Populares. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Asambleas Populares. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Un salvavidas para los poderosos

Seguramente el lector, al leer el título de este artículo, pensará que hablaremos de la serie televisiva estadounidense de los años 90 Baywhatch, donde los protagonistas se dedicaban a salvar vidas en las playas de Santa Mónica, California. Pues no. Hablaremos sobre algo menos banal y más trascendental para el pueblo venezolano: el diálogo.

No estamos en contra de que en política se dialogue. Es algo natural que eso pase. Nuestra experiencia como dirigente estudiantil en los años 80, como dirigente sindical y político en los últimos años nos dice que el diálogo es inherente al quehacer político. Y el diálogo en general es un mecanismo utilizado en determinados momentos y por determinados actores, de acuerdo a las circunstancias, de acuerdo a un contexto en específico.

El diálogo, como tal, se instrumenta en virtud de una correlación de fuerzas. No es lo mismo plantear el diálogo en circunstancias de debilidad frente al adversario, que proponerlo en momentos de desarrollo de una ofensiva política que acumula una fuerza material capaz de cambiar lo establecido. Analicemos tres momentos en que se ha planteado el diálogo en Venezuela. 

En Venezuela, cada vez que hay una ofensiva política de calle de la oposición, el Gobierno grita ¡diálogo! Lo hizo después del 11 abril de 2002 con un crucifijo en la mano, cuando la plutocracia criolla, encabezada por Carmona Estanga, traicionó una hermosa y valiente insurrección democrática. Lo hizo entre diciembre de 2002 y febrero de 2003, en medio de lo que se conoció como “Paro Petrolero” (una huelga general de carácter insurreccional mal dirigida, pero eso es harina de otro costal), en la mesa de diálogo promovida por Lula Da Silva y el “Grupo de Amigos de Venezuela”. Vemos en este caso, que un defensor del Gobierno venezolano le hace el trabajo al régimen y pide diálogo, para evitar mostrarse como débil ante la ofensiva política opositora. Incluso antes de ese paro ya estaba instalada la Mesa de Negociación y Acuerdos auspiciada por la OEA y el Centro Carter. Fueron meses de negociación, de diálogo entre representantes opositores y el Gobierno de Chávez. ¿Quién salió ganando de ese diálogo?: el régimen encabezado por Hugo Chávez. 

Estos diálogos sirvieron al régimen para ganar tiempo, recuperarse política y económicamente. Le dio tiempo al Gobierno despótico de Chávez (nótese que no lo caracterizamos en aquel momento como una dictadura), que le sirvió para preparar toda una ofensiva, orientada a mantenerse en el poder a propósito del Referendo Revocatorio del año 2004. Dicha ofensiva, que resultó efectiva, dio como resultado lo que conocemos como las misiones. Esta política social llamada Misiones, acompañada de toda una ofensiva propagandística y financiera, fue la base para la campaña en favor del NO en el revocatorio de 2004, ganado por Hugo Chávez. 

Asistimos entonces a una clara estrategia política del régimen: ante la movilización democrática y popular del pueblo, el régimen pide diálogo para salvarse. Sin temor a equivocarnos, afirmamos que el diálogo entonces se convirtió en el reiterado salvavidas del régimen. 

Veamos otro momento político y su relación con el diálogo. En febrero de 2014 los jóvenes venezolanos dieron muestra, una vez más, de su disposición a luchar por un verdadero cambio en Venezuela. Dicha disposición se expresó con movilizaciones de calle en todo el país. Inicialmente estudiantiles y juveniles. Pero poco a poco se fueron incorporando vastos sectores sociales, convirtiéndose las movilizaciones en claras manifestaciones democráticas y populares que exigían un verdadero cambio a la situación de miseria, de hambre, de delincuencia, al abuso de poder de parte del Gobierno de Maduro. Importante agregar que buena parte de esas movilizaciones fueron acordadas en Asambleas Ciudadanas que se llevaron a cabo en todo el país. Resalta que esta ofensiva democrática fue asumida por una parte de la oposición y fue satanizada por la cúpula de la MUD. La respuesta del régimen fue la brutal represión. El saldo: alrededor de 40 manifestantes asesinados, cientos de heridos y miles de presos políticos. Lo que algunos llamamos#LaRebeliónDelPueblo y los medios popularizaron como #LaSalida, fue una gesta heroica que la dictadura reprimió de forma brutal y contó con “aliados” opositores, al acudir éstos raudos nuevamente a un "diálogo" en el propio Palacio de Miraflores.

Como toda dictadura, el cinismo fue elocuente y mientras Maduro ordenaba reprimir y encarcelar a opositores a través de la GNB, la PNB y los colectivos fascistas, llamaba igual al diálogo y a la paz. Nuevamente el Salvavidas es utilizado por los de arriba. Ante una ofensiva de masas, de calle, con una disposición a la lucha de parte del pueblo que exige un cambio profundo y de raíz del actual estado de cosas, la dictadura madurista gritó ¡Diálogo! Y desde la cúpula de la MUD le lanzan nuevamente el Salvavidas. Resultado en 2014: tiempo para que la dictadura se mantuviera estable en el poder, más penuria para el pueblo que sufre la peor crisis económica y política de su historia, presos políticos, asesinados, perseguidos y exiliados.

Llega 2016 y el pueblo mantiene intacto su espíritu y disposición de cambio. Esperanzado en el revocatorio como mecanismo constitucional, democrático y pacífico para salir del actual Gobierno, salta todos los obstáculos para lograr esta meta. Demuestra en la calle y de forma contundente, masiva y democrática, que quiere salir de la dictadura de Maduro. La mejor demostración se da el 1° de septiembre, cuando más de un millón de personas, otra vez, plena las principales autopistas de Caracas. Con la toma de la ciudad capital se evidenció de nuevo el rechazo a la dictadura madurista. La ofensiva de calle se repite el 26 de octubre pero con la Toma de Venezuela. En todo el país el pueblo salió a las calles de las principales ciudades del país en clara demostración al mundo su deseo de un cambio urgente.

Durante todo el año 2016 la dictadura viene gritando ¡diálogo! Sabe que esta vez también será su salvavidas. Sabe que necesita tiempo para que llegue el auxilio internacional de los imperialismos (gringo, ruso, chino) que se disputan a Venezuela como botín. Es lo que ha prometido a la oligarquía internacional. Y para el mejor reparto, necesita un salvavidas que le ha dado resultado: el ¡diálogo! 

Este nuevo grito vuelve a tener eco en la cúpula de la MUD. El mismo eco se repite. De pronto, en esta instancia opositora se apagó la exigencia del revocatorio. Se le dio un frenazo a las movilizaciones populares. Se frenó al pueblo en su disposición de insurgir definitivamente contra este estado de cosas e instaurar una verdadera democracia. 

Nótese que cuando ha aparecido la palabra diálogo en el escenario político venezolano de los últimos años, viene de parte del régimen este llamado de auxilio, y lo hace cuando es clara y contundente la presión popular, democrática y combativa del pueblo. No lo hace en otras circunstancias. Lo hace cuando un pueblo en la calle muestra su disposición de lograr la superación positiva del actual régimen. Sabe bien la dictadura del clima preinsurrecional existente y del poco apoyo que tiene del pueblo. 

Pero en sectores de la oposición (casualmente casi los mismos actores que son parte de la cúpula de la MUD) “aceptan” el diálogo que suplica el régimen para salvarse. Desecha esta cúpula, como otras veces, el protagonismo popular, que es en definitiva el que ha dado resultado efectivo a la hora de impulsar los cambios. 

Reflejan un claro temor a la fuerza, al poder, a la capacidad que tiene el pueblo de lograr el cambio político que anhela y merece Venezuela. Creen más en su “capacidad” de negociación, que tiene a ojos vista, un tufo a colaboracionismo. Define esta cúpula una estrategia inconexa, sin ilación, incoherente, sin valoración de los distintos frentes de lucha y sin buscar una amplia articulación de fuerzas políticas, sociales, gremiales, sindicales, comunitarias, más allá de los “predestinados” partidos decisorios llamados G4. Obvia el llamado que distintos sectores han hecho de construir una Unidad Superior. 

Asistimos hoy, nuevamente, a un diálogo apaciguador. Parte de una estrategia política colaboracionista que no responde al interés de lograr un cambio profundo. Una estrategia política cuyo pivote ha sido la pelea por el hegemonismo en la lucha por las candidaturas presidenciales adelantadas, olvidando el papel protagónico del pueblo organizado. 

Ante estas circunstancias, ante el diálogo apaciguador y colaboracionista, urge una dirección política operativa, calificada, ágil y capaz, que sea reconocida por su temple y seriedad, que realmente quiera la salida de la dictadura y no su continuación, que esté consustanciada con los intereses nacionales, democráticos y populares de la mayoría de la población venezolana. Esta dirección política no puede constituirse bajo el criterio de la suposición de una “potencial” fuerza electoral, sino sobre la base de su autoridad política y la capacidad de conducir este torrente popular de cambio hacia la victoria. 

Es momento entonces de definir con quién se está en la lucha. Con los de arriba o con los de abajo. Nosotros nos ponemos, como siempre, del lado de los intereses de los trabajadores, de los explotados y de los que quieren un cambio urgente, de las mayorías. Vamos a luchar con los de abajo. Con el pueblo llano y sencillo. Porque de él depende la salvación de Venezuela. Porque el pueblo es el verdadero y real salvavidas de la patria.


René Cedillo
@ReneCedilloR

domingo, 4 de septiembre de 2016

A dos manos: comentarios sobre la Toma de Caracas del 1 de septiembre,por Hisvet Fernández y René Cedillo

Hay muchos elementos para analizar acerca de la “Toma de Caracas” convocada por la MUD como figura más visible de la oposición venezolana y a la cual nos sumamos más de 1 millón de personas.
Hay tres momentos importantes de esta gran movilización del 1 de septiembre que sirven para resaltar lo que realmente quedó demostrado, ante la mirada de cualquiera con una mínima ética y agudeza política. Las siguientes son observaciones estrictamente políticas y están escritas con el objetivo de aportar elementos para los escenarios por venir en la lucha de la sociedad venezolana para salir de este régimen dictatorial,  autoritario, opresor, demagógico, populista y, en resumen, representante del fascismo del siglo XXI. Un régimen que devino en la más grande estafa a las esperanzas de un pueblo que le hipotecó su apoyo creyendo en su fraseología de “izquierda” y su supuesta “revolución”, con la que ofreció superar la situación que le precedió y reivindicar los derechos de los sectores populares de siempre.
Hoy ese mismo pueblo sabe y vive la más abarcante y profunda crisis jamás vivida y ya tiene conciencia que resultó peor el remedio que la enfermedad. Pero aún se aspira superar la enfermedad de raíz, cambiar de verdad y reconstruir el país. Por eso se sigue apostando al cambio, pero no a cualquier cambio, se aspira al cambio del régimen político instaurado en 1998.
¿Por qué se convoca esta manifestación? 
La reconocida representación de la oposición denominada MUD es una coalición de diferentes fuerzas partidistas que tienen incluso diferentes matices ideológicos. Ha pasado por diferentes procesos en su dinámica constitutiva y ha resultado hoy en una coalición en la que 4 partidos la hegemonizan,  dejando al resto de las organizaciones partidistas y a las organizaciones sociales y de base casi que sin poder de decisión. Casi porque no se descarta la autonomía de acción de las organizaciones.
Pretender dirigir a la sociedad venezolana en estos momentos pasa por ubicarse en la tendencia correcta y representar las aspiraciones de las mayorías que están fuera de la influencia directa de estos 4 partidos. Pasa también por saber reconocer los intereses de la sociedad venezolana y llevarle el pulso a la situación, identificándose plenamente con los intereses de las mayorías y la justeza de sus aspiraciones y derechos. Pasa por representar a una diversidad humana que coincide en salir del régimen, que no solo quiere salir de un Gobierno particular. Esa mayoría sigue queriendo y necesitando superar un sistema que no le permite vivir con dignidad.
Representar o ser dirección de esa heterogeneidad obliga a un tipo de dirección con una UNIDAD que es SUPERIOR a la articulación de unas siglas partidistas. Supera incluso a la MUD y a lo que representa en esencia. Esa heterogeneidad es todo el pueblo venezolano en su diversidad.
La crisis que se está viviendo, la violación sistemática de los derechos, la inseguridad, la violencia, el hambre, la precaria salud, la represión, la corrupción, el cinismo, tienen a la sociedad venezolana en punto de ebullición. LA SOCIEDAD CLAMA POR UNA SALIDA URGENTE DE ESTA SITUACIÓN. La gente quiere actuar para salir del régimen y no solo de un mal Gobierno.
Convocar a una manifestación como del 1 de septiembre, para demostrar la voluntad por el cambio de manera pública y hacer valer el derecho al revocatorio este año 2016, era una necesidad urgente. No hacerlo hubiera arriesgado que la ciudadanía pasara por encima de la propia MUD. La diferencia es que la mayoría quiere cambios con protagonismo politico-social y quienes dirigen la MUD se quieren reservar para sí ese protagonismo.
La MUD convoca a la Toma de Caracas tratando de que esa demostración de voluntad de salir del régimen no trascienda el liderazgo de la MUD. Y esto se hace harto difícil ya que l@s convocad@s son una gran diversidad que va más allá de los partidos que la conforman. En definitiva, la gente, la sociedad y sus intereses, empujaron a la MUD a hacer esa convocatoria, pero obviamente la MUD no se planteó los mismos objetivos que una buena cantidad de quienes acudieron a las calles el 1 de septiembre, ya sea en Caracas o en otras ciudades del país. Esto evidencia que la sociedad puede sobrepasar a quienes pretenden ejercer liderazgos si no se colocan a la altura de los intereses de las mayorías.
¿Por qué hay sectores insatisfechos con el desenlace de la Toma de Caracas?
Las indicaciones finales de retirarnos y cerolear a las 8 pm” generaron desconcierto y frustración en muchas de las personas asistentes, que en su mayoría esperaban mayor contundencia en el cierre de la protesta, o por lo menos un discurso más combativo, que denunciara las actuaciones del régimen en sus 17 años, que son la razón del revocatorio y denunciar las actuaciones represivas y los obstáculos puestos antes y durante la Toma de Caracas. Ha podido la MUD, por ejemplo, convocar a un plantón en todo el país por más horas en rechazo a las detenciones realizadas contra dirigentes políticos días antes de la gran manifestación y exigiendo su libertad inmediata. Un plantón pacífico pero irreverente. Ha podido la MUD plantear que se hace necesario una serie de medidas de emergencia que atiendan la crisis que vive el país y exigir, por ejemplo, aumento general de sueldos y salarios, presupuesto para la salud y la educación. Un discurso que expresara que queremos el revocatorio en el 2016 para salir del Gobierno de Maduro en su totalidad y por qué no aceptaremos que se corra de fecha. Ha debido la MUD decir cómo haremos valer nuestra mayoría inocultable para salir del régimen, democrática y electoralmente, lo antes posible mediante el revocatorio en el año 2016 .
La manifestación del 1 de septiembre no solo fue una clara expresión de la voluntad mayoritaria de salir del Presidente, sino del régimen. Cuidado si este deseo, este interés de las mayorías de superar al régimen, también sobrepasa a muchos sectores dentro de la MUD. Ante ello, percibimos que esta coalición buscó ahogar ese deseo y doblegarlo, al ejercer un liderazgo directivo que colocara limites que no permitan exceder esa línea. Por ello, el horario a una de las más grandes manifestaciones populares de los últimos tiempos. Por eso, se dijo que quien osara rebelarse a esa imposición anti democrática sería catalogado de infiltrado. Eso generó mucha molestia, en especial en LA JUVENTUD, que decidió tomar la autopista del Francisco Fajardo en una clara demostración (al régimen y a las 4 siglas) que están en disposición de luchar en las calles contra este régimen oprobioso y por el cambio político. ¿Será que la población está más clara en sus objetivos que quienes pretenden dirigirla?. Expresiones como “que somos mayoría ya lo sabe el mundo, pero cómo vamos a utilizar esa mayoría es lo que debimos demostrar”, fueron una constante. La gente esperaba un Plan de Luchas y apertura a la participación de otros sectores políticos y sociales. Esperaba una línea política como el impulso de las asambleas ciudadanas (no foros donde hablan los dirigentes nacionales, sino las asambleas donde la gente de base y sus liderazgos hable y debata sobre la situación nacional y planifique acciones), por ejemplo, que canalice y organice esa aspiración de cambio. En fin un plan de acciones contundentes y sostenidas.
De allí la decepción de tanta gente y el malestar con la dirigencia de la MUD. Eso no significa su negación, pero si es un llamado a que ésta reconozca que la oposición venezolana es mucho más que ella misma y por tanto a que se abra a trabajar desde una NUEVA UNIDAD NACIONAL
¿Cuál es la agenda ahora?
Evidentemente que hay que construir YA una NUEVA UNIDAD, eso es una necesidad que quedó demostrada esta 1S. Unidad desde la base, construida participativa y democráticamente mediante Asambleas Ciudadanas por todo el país. También se evidenció la necesidad de una Dirección Política que tenga una estrategia y una táctica multipropósito, que combine la lucha social y reivindicativa con la lucha por el cambio político. Es clara también la necesidad de construir un Nuevo Poder más democrático y popular desde el mismo proceso de lucha por el cambio, que entre en contradicción con esa manera de ejercer el poder donde quienes son elect@s se toman el poder como suyo y deciden por las demás  personas de manera arbitraria, e incluso se autoeligen como representantes sin serlo.
O abrimos las compuertas para conformar una oposición amplia, diversa, basada en el debate real para la toma de decisiones, que se articula en UNIDAD para conducir al país hacia mejores derroteros o podemos explotar anárquicamente. Y esto beneficiaría a quienes están hoy en el poder y a quienes quieren conservarlo tal como está, pero en otras manos.
O demostramos la capacidad de ejercer el poder de otra manera y el compromiso con una democracia más profunda y verdadera o nadie creerá que los sectores opositores pujan por el cambio verdadero y profundo. Hay que ofrecer un Proyecto de Reconstrucción Nacional que permita y oferte cambios de profundidad en lo  económico, lo político y lo social que superen la debacle sin castigar a las mayorías, para que haya de nuevo una esperanza por la cual luchar con certeza, sin dudas y en confianza.
René Cedillo, dirigente de Bandera Roja @ReneCedilloR
Hisvet Fernández, Profesora universitaria y Psicóloga Social @HisvetF
4/09/16