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jueves, 19 de enero de 2017

Mi Intervención en Rueda de prensa de Alianza Nacional Constituyente (video)


Fui invitado a la rueda de presa de la Alianza Nacional Constituyente (ANC), evento muy concurrido y en el cual estuvieron presentes representantes de distintos sectores políticos y sociales. Luego de la lectura de la declaración oficial de ANC por parte de Enrique Colmenares Finol y de las preguntas de los periodistas, se abrió el micrófono para que los asistentes dieran sus impresiones de la propuesta de impulsar una Asamblea Nacional Constituyente de carácter originaria en país para lograr los cambios profundos que anhela el pueblo venezolano. Algunos discursos anticomunistas y sectarios se plasmaron, por lo cual dí respuesta a los mismos en virtud de que mi partido, Bandera Roja, fue el único partido revolucionario y socialista que no apoyó a Hugo Chávez en 1998. Gracias a la camarada Karina Molina, quien grabó mi intervención. 


miércoles, 9 de noviembre de 2016

Un salvavidas para los poderosos

Seguramente el lector, al leer el título de este artículo, pensará que hablaremos de la serie televisiva estadounidense de los años 90 Baywhatch, donde los protagonistas se dedicaban a salvar vidas en las playas de Santa Mónica, California. Pues no. Hablaremos sobre algo menos banal y más trascendental para el pueblo venezolano: el diálogo.

No estamos en contra de que en política se dialogue. Es algo natural que eso pase. Nuestra experiencia como dirigente estudiantil en los años 80, como dirigente sindical y político en los últimos años nos dice que el diálogo es inherente al quehacer político. Y el diálogo en general es un mecanismo utilizado en determinados momentos y por determinados actores, de acuerdo a las circunstancias, de acuerdo a un contexto en específico.

El diálogo, como tal, se instrumenta en virtud de una correlación de fuerzas. No es lo mismo plantear el diálogo en circunstancias de debilidad frente al adversario, que proponerlo en momentos de desarrollo de una ofensiva política que acumula una fuerza material capaz de cambiar lo establecido. Analicemos tres momentos en que se ha planteado el diálogo en Venezuela. 

En Venezuela, cada vez que hay una ofensiva política de calle de la oposición, el Gobierno grita ¡diálogo! Lo hizo después del 11 abril de 2002 con un crucifijo en la mano, cuando la plutocracia criolla, encabezada por Carmona Estanga, traicionó una hermosa y valiente insurrección democrática. Lo hizo entre diciembre de 2002 y febrero de 2003, en medio de lo que se conoció como “Paro Petrolero” (una huelga general de carácter insurreccional mal dirigida, pero eso es harina de otro costal), en la mesa de diálogo promovida por Lula Da Silva y el “Grupo de Amigos de Venezuela”. Vemos en este caso, que un defensor del Gobierno venezolano le hace el trabajo al régimen y pide diálogo, para evitar mostrarse como débil ante la ofensiva política opositora. Incluso antes de ese paro ya estaba instalada la Mesa de Negociación y Acuerdos auspiciada por la OEA y el Centro Carter. Fueron meses de negociación, de diálogo entre representantes opositores y el Gobierno de Chávez. ¿Quién salió ganando de ese diálogo?: el régimen encabezado por Hugo Chávez. 

Estos diálogos sirvieron al régimen para ganar tiempo, recuperarse política y económicamente. Le dio tiempo al Gobierno despótico de Chávez (nótese que no lo caracterizamos en aquel momento como una dictadura), que le sirvió para preparar toda una ofensiva, orientada a mantenerse en el poder a propósito del Referendo Revocatorio del año 2004. Dicha ofensiva, que resultó efectiva, dio como resultado lo que conocemos como las misiones. Esta política social llamada Misiones, acompañada de toda una ofensiva propagandística y financiera, fue la base para la campaña en favor del NO en el revocatorio de 2004, ganado por Hugo Chávez. 

Asistimos entonces a una clara estrategia política del régimen: ante la movilización democrática y popular del pueblo, el régimen pide diálogo para salvarse. Sin temor a equivocarnos, afirmamos que el diálogo entonces se convirtió en el reiterado salvavidas del régimen. 

Veamos otro momento político y su relación con el diálogo. En febrero de 2014 los jóvenes venezolanos dieron muestra, una vez más, de su disposición a luchar por un verdadero cambio en Venezuela. Dicha disposición se expresó con movilizaciones de calle en todo el país. Inicialmente estudiantiles y juveniles. Pero poco a poco se fueron incorporando vastos sectores sociales, convirtiéndose las movilizaciones en claras manifestaciones democráticas y populares que exigían un verdadero cambio a la situación de miseria, de hambre, de delincuencia, al abuso de poder de parte del Gobierno de Maduro. Importante agregar que buena parte de esas movilizaciones fueron acordadas en Asambleas Ciudadanas que se llevaron a cabo en todo el país. Resalta que esta ofensiva democrática fue asumida por una parte de la oposición y fue satanizada por la cúpula de la MUD. La respuesta del régimen fue la brutal represión. El saldo: alrededor de 40 manifestantes asesinados, cientos de heridos y miles de presos políticos. Lo que algunos llamamos#LaRebeliónDelPueblo y los medios popularizaron como #LaSalida, fue una gesta heroica que la dictadura reprimió de forma brutal y contó con “aliados” opositores, al acudir éstos raudos nuevamente a un "diálogo" en el propio Palacio de Miraflores.

Como toda dictadura, el cinismo fue elocuente y mientras Maduro ordenaba reprimir y encarcelar a opositores a través de la GNB, la PNB y los colectivos fascistas, llamaba igual al diálogo y a la paz. Nuevamente el Salvavidas es utilizado por los de arriba. Ante una ofensiva de masas, de calle, con una disposición a la lucha de parte del pueblo que exige un cambio profundo y de raíz del actual estado de cosas, la dictadura madurista gritó ¡Diálogo! Y desde la cúpula de la MUD le lanzan nuevamente el Salvavidas. Resultado en 2014: tiempo para que la dictadura se mantuviera estable en el poder, más penuria para el pueblo que sufre la peor crisis económica y política de su historia, presos políticos, asesinados, perseguidos y exiliados.

Llega 2016 y el pueblo mantiene intacto su espíritu y disposición de cambio. Esperanzado en el revocatorio como mecanismo constitucional, democrático y pacífico para salir del actual Gobierno, salta todos los obstáculos para lograr esta meta. Demuestra en la calle y de forma contundente, masiva y democrática, que quiere salir de la dictadura de Maduro. La mejor demostración se da el 1° de septiembre, cuando más de un millón de personas, otra vez, plena las principales autopistas de Caracas. Con la toma de la ciudad capital se evidenció de nuevo el rechazo a la dictadura madurista. La ofensiva de calle se repite el 26 de octubre pero con la Toma de Venezuela. En todo el país el pueblo salió a las calles de las principales ciudades del país en clara demostración al mundo su deseo de un cambio urgente.

Durante todo el año 2016 la dictadura viene gritando ¡diálogo! Sabe que esta vez también será su salvavidas. Sabe que necesita tiempo para que llegue el auxilio internacional de los imperialismos (gringo, ruso, chino) que se disputan a Venezuela como botín. Es lo que ha prometido a la oligarquía internacional. Y para el mejor reparto, necesita un salvavidas que le ha dado resultado: el ¡diálogo! 

Este nuevo grito vuelve a tener eco en la cúpula de la MUD. El mismo eco se repite. De pronto, en esta instancia opositora se apagó la exigencia del revocatorio. Se le dio un frenazo a las movilizaciones populares. Se frenó al pueblo en su disposición de insurgir definitivamente contra este estado de cosas e instaurar una verdadera democracia. 

Nótese que cuando ha aparecido la palabra diálogo en el escenario político venezolano de los últimos años, viene de parte del régimen este llamado de auxilio, y lo hace cuando es clara y contundente la presión popular, democrática y combativa del pueblo. No lo hace en otras circunstancias. Lo hace cuando un pueblo en la calle muestra su disposición de lograr la superación positiva del actual régimen. Sabe bien la dictadura del clima preinsurrecional existente y del poco apoyo que tiene del pueblo. 

Pero en sectores de la oposición (casualmente casi los mismos actores que son parte de la cúpula de la MUD) “aceptan” el diálogo que suplica el régimen para salvarse. Desecha esta cúpula, como otras veces, el protagonismo popular, que es en definitiva el que ha dado resultado efectivo a la hora de impulsar los cambios. 

Reflejan un claro temor a la fuerza, al poder, a la capacidad que tiene el pueblo de lograr el cambio político que anhela y merece Venezuela. Creen más en su “capacidad” de negociación, que tiene a ojos vista, un tufo a colaboracionismo. Define esta cúpula una estrategia inconexa, sin ilación, incoherente, sin valoración de los distintos frentes de lucha y sin buscar una amplia articulación de fuerzas políticas, sociales, gremiales, sindicales, comunitarias, más allá de los “predestinados” partidos decisorios llamados G4. Obvia el llamado que distintos sectores han hecho de construir una Unidad Superior. 

Asistimos hoy, nuevamente, a un diálogo apaciguador. Parte de una estrategia política colaboracionista que no responde al interés de lograr un cambio profundo. Una estrategia política cuyo pivote ha sido la pelea por el hegemonismo en la lucha por las candidaturas presidenciales adelantadas, olvidando el papel protagónico del pueblo organizado. 

Ante estas circunstancias, ante el diálogo apaciguador y colaboracionista, urge una dirección política operativa, calificada, ágil y capaz, que sea reconocida por su temple y seriedad, que realmente quiera la salida de la dictadura y no su continuación, que esté consustanciada con los intereses nacionales, democráticos y populares de la mayoría de la población venezolana. Esta dirección política no puede constituirse bajo el criterio de la suposición de una “potencial” fuerza electoral, sino sobre la base de su autoridad política y la capacidad de conducir este torrente popular de cambio hacia la victoria. 

Es momento entonces de definir con quién se está en la lucha. Con los de arriba o con los de abajo. Nosotros nos ponemos, como siempre, del lado de los intereses de los trabajadores, de los explotados y de los que quieren un cambio urgente, de las mayorías. Vamos a luchar con los de abajo. Con el pueblo llano y sencillo. Porque de él depende la salvación de Venezuela. Porque el pueblo es el verdadero y real salvavidas de la patria.


René Cedillo
@ReneCedilloR

domingo, 25 de septiembre de 2016

La Sociedad Civil convertirá el 20% en una gran rebelión electoral

Una Rebelión Electoral será  la recolección del
20% del padrón electoral
Nota: Esta declaración fue expuesta en rueda de prensa realizada hoy domingo 25 de septiembre, de la que fueron voceros por las ONGS que abajo suscriben Francisco Kiko Bautista (del Foro Cambio Democrático), Ana Rosario Contreras (del Colegio de Enfermeras del Distrito Capital), y Pedro Arturo Moreno (del Comité Ejecutivo de la CTV)



"Normas" del CNE establecen que será luego de la recolección de firmas que éstas se cuantificarán "nacionalmente"

Las organizaciones de la sociedad civil que suscriben, reunidas este sábado 24, debatimos la actual coyuntura nacional y acordamos dirigirnos al país para expresar lo siguiente:

1. Defendemos como valor esencial la unidad de todos los demócratas.

2. Luchamos por la defensa del voto y de la participación ciudadana como instrumentos fundamentales de la democracia.

3. Compartimos la ruta democrática, esto es, pacífica, civil, electoral, apegada a la Constitución, para producir el cambio político urgente que Venezuela requiere.

4. El referendo revocatorio, que es patrimonio de todos los venezolanos, es un componente básico de esa ruta democrática. Y en el marco de un estado general de inflación, escasez, desabastecimiento, inseguridad, pobreza, hambre, crisis de los servicios, etc., se trata de un derecho ciudadano esencial para provocar el cambio democrático que Venezuela requiere.

5. No existe ninguna duda, ni en la Constitución ni en las "Normas" de los referendos revocatorios aprobadas por el CNE, en cuanto a que el 20 % de voluntades para activar un revocatorio presidencial debe ser cuantificado nacionalmente y no por estados:

  • El boletín de prensa del CNE dando cuenta de la ultima reunión de su Directorio así lo reconoce cuando dice en su punto 1 que el corte del Registro Electoral que aplicará será de 19.465.638 electores y que su 20% son 3.893.128 electores.

  • Y los artículos 28 y 29 de las "Normas" establecen que será luego de la recolección de las firmas cuando "la Junta Nacional Electoral verificará y cuantificará dichas manifestaciones" y que si "el número de manifestaciones de voluntad es igual o mayor al veinte por ciento (20 %) de los electores inscritos en el Registro Electoral de la circunscripción de que se trate (...) el CNE declarará procedente la solicitud de referendo revocatorio".

Cualquier decisión contraria sería inconstitucional y violatoria de la normativa vigente sancionada por el mismo CNE.

6. Invitamos a todos los demócratas a participar bajo protesta en la recolección del 20 % de manifestaciones de voluntad y en el referendo revocatorio que tendrá lugar. Esa jornada debe convertirse en una gran rebelión electoral, una movilización ciudadana por la participación, el derecho al voto y la democracia. Proponemos que simultánea y paralelamente al proceso oficial se realice una segunda recolección de firmas de modo de dejar testimonio físico de la imposibilidad de muchos de asentar su voluntad por la convocatoria del referendo revocatorio y dar valor a la movilización de todos. Proponemos igualmente instrumentar formas adecuadas (incluso on line) para que los venezolanos en el exterior hagan lo propio.

7. Sugerimos al equipo de enlace que participará en la Mesa Técnica con el CNE que se exija:
  • Que las mesas no cierren el último día mientras haya electores en cola.
  • Incrementar las máquinas al menos a la misma cantidad que se utilizó en el revocatorio de 2004: 11.000 cuando había mucho menos votantes.
  • Reubicar algunos centros de recolección de firmas, garantizando su ubicación según la densidad electoral.
Subrayamos que son todos los 19.465.638 de electores los que tienen derecho a manifestar su voluntad y que por tanto las condiciones deben asegurarles a todos su ejercicio.

8. Exigimos la convocatoria inmediata de elecciones regionales cuya realización, por mandato constitucional, debe producirse este mismo año.

9. Acompañamos, junto a esta demanda política, todas las luchas sociales por los derechos del pueblo, en particular de los sectores más vulnerables. Los venezolanos debemos intensificar nuestras protestas pacíficas en la calle y en cualquier terreno coherente con la ruta democrática en reivindicación de nuestro derecho a una vida digna.

10. Las organizaciones de la sociedad civil trabajan para crear una plataforma común que otorgue direccionalidad a sus luchas en el camino del cambio democrático. Será un espacio con el que confiamos la MUD encuentre fórmulas de consulta, información y articulación. Reconocemos como un gesto positivo que la MUD haya llevado a cabo un proceso de consulta amplio a distintos sectores más allá de los partidos políticos lo que confiamos sea una práctica permanente.


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